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domingo, 19 de noviembre de 2023

12 de diciembre

DOS REINOS, UN MUNDO 

Mikel Urreizti 



En un lugar remoto de la galaxia, ubicado en un sistema llamado Galactos, existía un planeta donde luz y oscuridad convivían juntas. Este planeta se llamaba Sombra. Entre la distinta fauna que habitaba este hermoso planeta, plagado de gigantescas montañas y robustos árboles, había dos especies predominantes que mandaban sobre las demás, gracias a su avanzado intelecto y a su capacidad para hacer magia: los Luminari y los Umbra. 

Los Luminari habían construído ciudades elevadas, ubicadas en lo alto de los gigantescos árboles, y se alimentaban de la luz del sol. Vivían de día, y usaban su magia para construir artefactos mágicos que les habían permitido prosperar y controlar la tecnología. 

Los Umbra, en cambio, vivían al pie de los árboles, ocultos en la oscuridad. Habitaban la noche y habían construido madrigueras donde se ocultaban de día. A pesar de su frialdad y timidez, los Umbra eran criaturas amigables que formaban grandes familias. 

Ambas especies habitaban Sombra en armonía, a pesar de que no se comunicaban mucho entre ellas. Cada una tenía su territorio y habitaba en él, sin intención de expandirse ni conquistar nuevas tierras. Ambas especies temían despertar la ira de la otra e iniciar una guerra sin tregua. 

Los Luminari temían la oscuridad que rodeaba a los Umbra, y les horrorizaba la idea de que éstos pudieran robarles la luz que recibían en lo alto de los árboles. Los Umbra, en cambio, sentían desconfianza de los seres baños de luz, y temían que los Luminari pudieran llegar para destruir sus madrigueras. 

Es por ello que, durante largos siglos, ambas especies coexistieron juntas pero sin entrar en contacto, ignorando la existencia de la otra especie como si se tratara de una amenaza dormida. 

Un día, la reina Seraphi de los Luminari, recibió la visita de su consejero de magia, el señor Poppolo. 

—Alteza, os traigo una noticia tan sorprendente como temible —dijo el consejero, accediendo al salón del trono con un ligero temblor de manos. —Si mis cálculos son ciertos, en tres días, el sol quedará oculto tras la luna y se hará de noche en pleno día. Luz y oscuridad se unirán, convirtiéndose en uno solo, dando lugar a un fenómeno jamás antes visto en Sombra. 

La reina recibió la noticia con sorpresa, pero no con miedo. De hecho sonrió, casi aliviada, como si ya hubiera estado esperando la llegada de ese momento. —No hay nada que temer, mi viejo amigo Poppolo, pues la llegada del día nocturno ya fue anunciada hace muchas generaciones por mis antepasados. Como el agua que transcurre por el río, ha sido un secreto que ha corrido de padres a hijos, de madres a hijas, esperando la llegada del reinado que uniría ambas especies. Así me lo transmitió mi madre, y así ha de hacerse: cuando llegue el día nocturno, los Luminari invitarán a los Umbra a una cena en nuestra ciudad.

—¿Estáis segura, majestad? —preguntó el consejero, con los ojos abiertos como platos. 

—Estoy segura. Segura y agradecida de tener la oportunidad de ser la que podrá oficiar la ceremonia. 

La reina Seraphi ordenó lanzar un comunicado a todo el reino de los Luminari: pronto llegaría el día nocturno y, aquel día, los Luminari recibirían a los Umbra en las puertas de sus hogares, dispuestos a firmar con ellos una amistad eterna. La reina también mandó a sus soldados a que entregaran la invitación a los Umbra, haciendo llegar su mensaje al fondo de los árboles. 

Muchos de los ciudadanos de luz recibieron esta noticia con sorpresa pero con compartida alegría, dispuestos y deseosos de conocer más en profundidad a sus longevos vecinos. No obstante, un reducido grupo de Luminari temía el encuentro. 

—¡Vendrán a nuestros hogares y nos robarán! —decían. —¡Tomarán nuestras posesiones para enriquecerse a nuestra costa, y después robarán a nuestros hijos y los llevarán a sus madrigueras, para convertirlos en esclavos! 

Eran miedos y quejas sin fundamento, pues jamás había sucedido nada de ese calibre. Sus temores nacían de la desconfianza hacia lo desconocido. No obstante, muchos de los ciudadanos escucharon estos gritos, y decidieron tomar cartas en el asunto. 

Se formó un pequeño ejército, llamado «Los protectores de la luz», que se organizó para bloquear el acceso de los Umbra a sus tierras y rebelarse ante las órdenes de la reina Seraphi. 

Finalmente llegó el día nocturno y, tal como Poppolo había predicho, el sol quedó cubierto tras un manto oscuro en pleno día. El cielo no se tornó tan oscuro como lo hacía de noche, pero hubo ausencia de luz. 

La reina Seraphi, su consejero y su corte, esperaban ansiosos la llegada de sus invitados, sentados en el acceso a su reino. Pronto, tras una espera que se antojó larga como un invierno sin sol, los Umbra hicieron acto de presencia. Los comandaba su regente: el rey Dash. 

Tan pronto los Umbra aparecieron en el linde del reino, el pequeño ejército de «Los protectores de la luz» salió de su escondite y empezó a atacar a los invitados. —¡No! —La reina emitió un grito de dolor, llevándose la mano al pecho. —¡Parad, por favor! 

Sus súplicas fueron desoídas por los Luminari que insistieron en atacar con su magia a los habitantes de la oscuridad. Un grupo de Umbra, también diestros en la lucha, tomó la delantera para proteger al rey Dash y atacó con la misma violencia a los atacantes. 

La reina, su corte, los habitantes de la ciudad de luz y los Umbra, todos observaron estupefactos el acontecimiento, mientras los dos grupos luchaban. Entonces, una voz se elevó sobre todas las demás y detuvo al momento cualquier acto de violencia. —¡Deteneos! 

Se trataba del rey Dash. Su voz, poderosa e imponente, tronó entre los árboles como un trueno que interrumpe el silencio nocturno. 

—Soy el rey Dash de los Umbra, y os puedo garantizar que venimos en son de paz. Mis antepasados me hablaron de este día, y sé que es mi destino reunirme con la reina de los Luminari para firmar la paz.

La reina Seraphi se adelantó y caminó frente a su pueblo. El rey Dash también se distanció de sus ciudadanos e hizo lo mismo. Ambos se reunieron a mitad de camino. La reina hizo una pequeña reverencia, y el rey le besó el dorso de la mano. 

—Mis antepasados me hablaron de este día —anunció Seraphi, alzando su voz para que todos pudieran escucharla. —Me dijeron que un día como hoy, era nuestro propósito invitar a nuestro hogar a los Umbra. 

—Mis antepasados también me lo contaron —afirmó el rey Dash. —Ellos me contaron más. Me contaron que Luminari y Umbra, antes fueron solo uno. Antaño, nuestras especies vivieron como una sola sobre la superficie de Sombra, hasta que un día nocturno, como el de hoy, los separó en dos. Hoy volverán a unirse, para recuperar su verdadero aspecto y recuperar el origen de la especie. 

Entonces, frente al asombro de todos los presentes, Seraphi y Dash intercambiaron un sentido beso. Aquel romántico acto hizo que ambos cuerpos brillaran con fuerza y se fundieran en uno solo, en un acto mágico que unificó sus cuerpos. El resultado de aquella unión fue una nueva criatura, jamás antes vista por ninguno de los presentes. No era Luminari, y tampoco era Umbra. No era mujer y tampoco hombre. No era reina, ni tampoco rey. Era nada de aquello, y todo al mismo tiempo. 

Ellos dos fueron los primeros, pero tras ellos el resto de habitantes siguió sus pasos. Hombres y mujeres de ambas especies se unieron en sentidos besos, fundiéndose en una sola criatura mientras el día nocturno aún brillaba sobre sus cabezas. 

Aquel día los Luminari y los Umbra se extinguieron, pero, en su lugar, dieron nacimiento a una nueva especie aún más poderosa. Pues la luz y la oscuridad se complementan como las dos caras de una moneda. Y media moneda no guarda ningún valor. 

Aquel día las dos especies aprendieron una valiosa lección, y es que el temor hacia lo desconocido muchas veces nos impide alcanzar nuestro verdadero potencial. Debemos abrazar aquello que nos es distinto, aquello que nos es incierto, pues quedarnos solo con lo que ya conocemos detendrá nuestra evolución. 

Pues no hay sombra sin luz ni oscuridad.


SOBRE EL AUTOR

Mikel Urreitzi nació el 3 de diciembre de 1987 en el pintoresco pueblo de Mutriku, Guipúzcoa. La pasión por inventar historias se arraigó en él desde sus primeros años. Antes incluso de que el primer ordenador hiciera acto de presencia en su hogar, ya plasmaba sus imaginaciones en papel. En ocasiones, tejía fantasías que compartía con sus amigos, convirtiéndolas en vivas narrativas para sus juegos infantiles.

La infancia le vio abrazar otros intereses, como los videojuegos y las películas, dos pasiones que persistieron en su vida adulta y contribuyeron a nutrir su fértil imaginación.

En el ámbito profesional, optó por la informática como sustento. En el año 2014, tomó la decisión de trasladarse a Madrid en busca de oportunidades para forjar su carrera en este sector, y desde entonces, la bulliciosa capital española ha sido su hogar.

A lo largo de los años, escribió varias novelas cortas e historias, tesoros literarios que guardaba para sí mismo o, en ocasiones, compartía con amigos y conocidos. No obstante, no fue sino hasta 2019 cuando decidió abordar de manera seria la escritura y la publicación de una novela de manera profesional. Después de arduo esfuerzo y dedicación, logró el hito en 2021 al ver publicada su primera novela.






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Nuria Blanco Nevado

FANTASÍA Y CIENCIA FICCIÓN

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